Acá les dejo otro cuento de autor desconocido que apunta una vez mas a rescatar nuestros valores...
Escribo esto y me pregunto. Cuando empezaremos a darnos cuenta que escudándonos en las excusas facilistas de "Yo soy así" "Así me criaron, que se le va a hacer"... lo unico que logramos es seguir repitiendo siempre la misma historia, quedándonos en el mismo lugar.... Y desde allí ¿Que esperamos que cambie?
Para cambiar el mundo empecemos por nosotros y luego con el ejemplo enseñemos a nuestros niños... Otra, a esta altura, no queda amigos..
Los dejo con esta breve historia para reflexionar y mirar para adentro.
Paola Escribo esto y me pregunto. Cuando empezaremos a darnos cuenta que escudándonos en las excusas facilistas de "Yo soy así" "Así me criaron, que se le va a hacer"... lo unico que logramos es seguir repitiendo siempre la misma historia, quedándonos en el mismo lugar.... Y desde allí ¿Que esperamos que cambie?
Para cambiar el mundo empecemos por nosotros y luego con el ejemplo enseñemos a nuestros niños... Otra, a esta altura, no queda amigos..
Los dejo con esta breve historia para reflexionar y mirar para adentro.
Cierto día salieron a pasear juntas por un lugar, donde se celebraba una hermosa fiesta, la Ciencia, la Fortuna, la Resignación, la Honradez. En el camino dijo la Ciencia: Amigas, como puede darse el caso de que nos perdamos unas de otras en la fiesta, es bueno convenir el lugar donde podamos encontrarnos de nuevo: a mí podéis encontrarme en la Biblioteca de aquel sabio médico, el doctor X que, como sabéis, es uno de mis viejos y mejores amigos. La Fortuna dijo: --Yo me iré a esperarlas en el lujoso palacio de aquel poderoso millonario a quien, como sabéis, siempre acompaño.
La Resignación dijo a su vez: --A mí me encontraréis en la pobre y triste choza de aquel viejecito a quien con tanta frecuencia veo, y quien, sin exhalar jamás una queja, ha vivido tantos años sufriendo los horrores de su negra suerte.
Como notasen las compañeras que la Honradez se mantenía callada, le preguntaron: --A ti, amiga, ¿donde te encontraremos?
La Honradez, bajando tristemente la frente, respondió: --A mí, quien una vez me pierde, difícilmente me vuelve a encontrar.

0 Que el camino salga a tu encuentro:
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